Yo colecho con mis hijos

Quiero compartir lo maravillo que ha sido el colecho, cargar a nuestros hijos, amamantar, la crianza con apego y más para nosotros, desmontando tantos mitos, creencias y practicas que van de generación en generación sin nisiquiera darse a la tarea de indagar más alla, sino repetir cosas que llegan a formar parte de la Cultura. Desde mi embarazo algo dentro de mi me guiaba hacia lo Natural, parto, lactancia y crianza sentia que queria ir hacia el pasado y reencontrarme con maneras de criar ascentrales, porque siempre he sentido y estoy convencida de que la Naturaleza es perfecta. Asi que luego de que nuestro primer hijo Jesús Enrique nació estabamos felices de sentirlo cerca de nosotros, dormirlo en nuestro regazo, de despertar al mismo tiempo que él para amamantarlo, y luego sin darnos cuenta volvernos a dormir cada noche. A penas escuchaba su llanto y salia a ver que tenia mi rayito y poco a poco ir reconociendo el llanto según su necesidad, por ningun motivo lo dejaba llorar no habia razon alguna, sus pulmones estaban desarrollados desde el momento en que él decidio nacer en caso contrario “quizas” hubiese sido prematuro o hubiese necesitado algun cuidado adicional; no me manipulaba su llanto simplemente queria comunicarse con mamá, no se iba acostumbrar a estar en brazos porque yo lo cargara todo el tiempo dentro de mi fular o en mis brazos, ni porque durmiera encima de nosotros, simplemente era lo que necesitaba porque no iba a darselo si a mi no me molestaba al contrario era lo que más anhelaba tenerlo cerca de mi todo el tiempo, y mucho menos su adorada tetis no lo llenaba o quizas era un gloton porque tampoco era normal que estuviese más tiempo lactando que haciendo cualquier otra cosa, pero para sorpresa de todos pues nosotros estabamos bien informados y sabiamos que eso era lo más normal, lo que él necesitaba para producir más leche materna y que además la Teta no era solo su alimento era mucho mas. Así fueron pasando los días, meses y hasta años y el entorno insistia en que durmiera solo, en que se iba a mal acostumbrar, en que hasta cuando iba a ser amamantado entre otras cosas; y luego jamas de los jamas todo eso que yo hacia se iba a volver en contra y hasta mi vida de pareja seria un caos total. Pero un día el menos esperado y con 30 meses de edad Jesús Enrique pidio su cama, y aunque estaba dentro de nuestra habitación el queria su cama, y lo decia con felicidad, no hubo trauma, no hubo presión, no hubo llanto, solo hubo Amor y compañia, y comprobamos que en efecto todo lo estabamos haciendo bien ¡Que Viva el Colecho!

3 años despues recibimos en nuestro caluroso hogar a nuestro segundo rayito Fabricio, con quien nos toco vivir experiencias diferentes y que nos dejarian nuevos aprendizajes, sin embargo; el colecho era tan parte de nuestro día a día que Jesus Enrique deseaba que Fabricio durmiera con él en su cama, osea queria repetir lo aprendido el colecho; por supuesto que le dabamos la oportunidad de que se durmieran juntos los 2 y luego cambiabamos a Fabricio a nuestra cama, y día a día aplicamos todos estos mismos metodos de crianza con apego y feliz, a medida que Fabricio iba creciendo Jesús Enrique quiso regresar a nuestra cama a la hora de dormir y porque no? donde caben 3 caben 4 y =) y colechamos todos en familia, igual Fabri es amamantado a demanda, dormimos juntos, calienticos y Felices que creo que es lo más Importante. Y termino dandole gracias a Dios porque cada día somos más las familias que elegimos seguir el camino de lo Natural, elegimos criar con Apego y elegimos unirnos en una campaña como la que hoy celebramos dejando una huella en la Vida de tod@s los que formamos parte de ella, y #desmontandoaEstivill

Mi espodo, Jesús Enrique, Fabricio y Yo decidimos dormir Felices =)

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